viernes, 27 de diciembre de 2013

Anhelos, desvelos y deseos


Si fuera yo parte de tu vida,
cuan feliz me sentiría,
y en la cumbre de mi dicha,
de caricias te colmaría.

Si fuera yo digna de tus labios,
con un beso al cielo llegaría,
con dos mi corazón se pararía,
y con tres no existiría porque ya dueño de mi alma serías.

Si fuera yo a dónde diriges tu mirada,
solo con pensarlo ya sonrío y me imagino reflejada,
en esas hermosas joyas entre verdes y marrones,
que en un suspiro me prometen millones de emociones

Si estuviesen a mí destinados tus suspiros,
viviría feliz el idilio,
en el que soy guardiana de tus anhelos,

causante de tus desvelos y destinataria de tus deseos.

Tú y yo

Oh, vida mía, quisiera seguir a tu lado,
quisiera rozar tus labios,
al menos una vez más,
quisiera acariciar tus mejillas,
y sentirte cerca…

Te veo día a día,
siento como tu luz desaparece,
me siento culpable por dejarte sola,
porque aunque estoy a tu lado,
tú ya no puedes verme…

Cada vez te encierras más en ti,
te alejas de los demás,
de la gente que te quiere,
te encierras en tu cuarto,
y lloras…

Sé que es por mí,
me siento mal,
no puedo descansar en paz,
sabiendo que sufres,
que estás muriendo en vida…

No encuentro la forma de ayudarte,
yo ya no puedo consolarte,
ni siquiera soy capaz de tocarte,
solo puedo mirarte y llorar contigo,
mientras tu corazón sangra en el silencio…

Un día como otro cualquiera,
llegas a tu casa del colegio,
yo no me he separado de ti,
pero estás rara,
estas demasiado extraña…

Vas directamente a tu habitación,
escribes algo en un papel,
coges algo de un cajón,
te diriges al baño con tesón,
yo me acerco a la carta y leo “Adiós”…

Corro al baño y encuentro sangre,
todo es escarlata,
tus ojos se han vidriado,
y veo tu vida escaparse por tus venas,
Sangrando ante mis ojos…

Te intento abrazar y agarro vacío,
grito, lloro y suplico ayuda,
pero nadie me oye,
y con cada minuto estás más fría,
cada vez estás más pálida…

De repente, quedas completamente inerte,
tu mirada es la de una muñeca,
fría y fija en un punto incierto,
esa imagen me deja congelado,
me acurruco en un rincón…

Pasa el tiempo, tus padres llegan,
te llaman, yo les escucho, tu no,
suben a tu habitación, tu madre abre la puerta,
y grita, tu padre corre y se queda destrozado,
tu madre te zarandea y ruega que te quedes con ella…

Yo sé que no es posible,
que tú ya no estás con ellos,
que ahora perteneces a este mundo,
a mi mundo, al que yo fui arrastrado,
y al que tú te has precipitado…

Me voy de la habitación,
voy a un parque cercano,
me siento en un banco,
y recuerdo como todo se torció,
recuerdo mi accidente y mi muerte…

Recuerdo tu tristeza, tu llanto y tu soledad,
pero no llego a comprender,
por qué te has rendido,
por qué has abandonado vivir,
por qué no aprecias lo que a mí me ha sido arrebatado…

En un instante, todo cambia,
escucho tu voz,
creo que estoy soñando,
pero no, es verdad, estás ahí,
estas justo en frente de mi…

me sonríes y lloras, sonrío y lloro,
por un momento olvido todo,
creo que es una tarde más,
que todo ha sido una pesadilla,
que estamos juntos de nuevo…

Pero cuando llegas hasta mí,
la burbuja estalla,
comprendo porque me ves,
yo estoy muerto y tú también,
me entristezco y tu mirada se oscurece…

Sabes que se lo que has hecho,
estas avergonzada, pero no aguantabas más,
es eso ¿no? Me echabas de menos,
pero ese no es motivo para suicidarte,
no es motivo para dejar de vivir…

Veo el remordimiento en tu mirada,
pero también veo que es por mí,
no por tus actos, leo claramente que no te arrepientes,
que lo que has hecho te ha traído hasta mí,
y que lo volverías a hacer…

El tiempo se detiene,
sonrío y te estrecho entre mis brazos,
tú me abrazas con todas tus fuerzas,
lloramos uno en el hombro del otro,
al fin juntos, al fin unidos…

Levanto tu cara suavemente,
nos acercamos lentamente,
siento tu respiración, y finalmente tus labios,
una luz brillante nos invade,
y ya no queda nada,
solo tú y yo… en una oscuridad absorbente.

Qué bonito es enamorar


Qué fácil es enamorarse,
qué difícil es olvidar.

Qué triste es ser olvidado,
qué bonito es enamorar.

Si fuera yo motivo de pasiones,
qué feliz viviría sin más.

Pero al no serlo me entristezco,
qué bonito es enamorar.

Si fuera yo hermosa doncella.,
mi balcón vendrías a visitar.

Pero al no serlo me entristezco,
qué bonito es enamorar.

Si fuera yo causante de desvelos,
cuantos anhelos podría causar.

Pero al no serlo me entristezco,
qué bonito es enamorar.

Si fuese yo la niña de tus sueños,
cuan llena de dicha me sentiría.

Pero al no serlo me entristezco,
qué bonito es enamorar.

Si fuese yo tal como soy ahora,
me querrías por lo que soy.

Pero al serlo no me entristezco,

qué bonito es enamorar.

Ignorancia


Siendo tú, amiga,
del saber enemiga,
no puedo estar tranquila,
mientras la escuela te aniquila.

Yo me niego a saber,
me niego a conocer,
me niego a entristecer,
por ver el mundo desfallecer.

Prefiero vivir,
en tierna y dulce infancia,
en eterna juventud,
en la que no preocupa,
el dinero, la política o la salud.

Prefiero vivir en la penumbra,
sabiendo que la luz,

mi desesperación alumbra.

Tristes recuerdos


Vivimos en una sucesión,
de tristes momentos,
como una programación,
de gris cemento.

No somos más que combinación,
de escasos segundos de placer,
que no son nada en comparación,
con el dolor que nos ha de mecer.

Tenemos la inequívoca misión,
de sufrir con valor,
de que acabe roto el corazón,
por un poquito de amor.

Es tan estremecedora la sensación,
de una existencia vacía,
que se llena de emoción,
porque si no insoportable sería.

No puede ser de otra forma,
por todos los intentos y jadeos,
de aquellos que rompieron la norma,

y conservaron sus tristes recuerdos.

Siempre te amaré


Hoy ya no estás,
pero te siento aquí.

Mi corazón,
te ruega por tu amor.

Solo hoy,
seré capaz de no llorar por ti.

Quiero estar… contigo un poco más.

Nuestros labios,
no quiero separar.

Porque sé que,
no los besaré otra vez.

Siento que,
si olvido todo,
quizás al… despertar.

Volverás,
por siempre junto a mí.

Pienso que al dejarme atrás,
desmenuzas mi corazón.

Mantendré mi rostro,
sonriente para ti.

No sé si conseguiré olvidar,
tú cara al marchar,
que me oprime el corazón.

Que me hace amarte…
y verte partir.

No sé qué hacer,
el tiempo ya acabó.

Mi corazón,
por ti sangrando está.

No puedo,
pedirte que te quedes junto a mí.

Porque sé, debo dejarte ir.

No soy capaz,
de acercarme a ti,
porque yo sé, que me derrumbaré.

La visión,
de un feliz futuro pasará.

Más tu amor… siempre perdurará.

No me miraste al dejarme atrás,
quizás nos encontremos, no sé.

Sin mi fuerza ya se sella mi triste final.

Ojalá pudiese hacerte ver,
que si siguieras junto a mí,
daría lo que fuera… por quedarme así.

Siento como se detiene mi corazón,
sé que no te volveré a ver.

Tras cada respiración mi vida hoy se apagó.

Mientras más distancia se crea entre los dos,
sé que nada cambiaré,
pero quiero que sepas… que siempre te amaré

Feliz final


En un cielo estrellado,
de una noche de verano,
miles de estrechas observamos,
y con un abrazo nos reconfortamos.

Siento el calor en tus mejillas,
ahora húmedas por tus lágrimas,
lágrimas sin razón vertidas,
sin razón vertidas lágrimas.

De repente ahora amanece,
las estrellas no se ven,
tras un manto de charol,
quedaran tras el albor.

Busco un brillo inexistente,
en tus ojos que ahora mienten,
busco un amor pendiente,
en tu corazón latente.

Intento mi error enmendar,
te intento de veras recuperar,
mi vida sin ti es un caos total,
solo quiero tenerte a mi lado una vez más.

Y aunque sé que no es fácil perdonar,
y aunque sé que lo que te hice estuvo mal,
ya no puedo por más tiempo aguantar,
quiero tenerte a mi lado y no dejarte marchar.

Pero esto es la vida real,
y no todas las historias,

tienen un feliz final.