viernes, 27 de diciembre de 2013

Tristes recuerdos


Vivimos en una sucesión,
de tristes momentos,
como una programación,
de gris cemento.

No somos más que combinación,
de escasos segundos de placer,
que no son nada en comparación,
con el dolor que nos ha de mecer.

Tenemos la inequívoca misión,
de sufrir con valor,
de que acabe roto el corazón,
por un poquito de amor.

Es tan estremecedora la sensación,
de una existencia vacía,
que se llena de emoción,
porque si no insoportable sería.

No puede ser de otra forma,
por todos los intentos y jadeos,
de aquellos que rompieron la norma,

y conservaron sus tristes recuerdos.

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